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El cambio climático, los viajes y el comercio global han facilitado la propagación del  mosquito Aedes y, en consecuencia, han hecho posible que las enfermedades que transmiten; el dengue, el Chikungunya, el Zika y la fiebre amarilla, emerjan y reaparezcan en áreas no infectadas. Si la tendencia de calentamiento global sigue sin limitarse, se estima que Aedes aegypti se habrá expandido hasta el centro de Europa a finales de este siglo.

 

mosquito

 

Ya que no podemos detener el agitado transporte global de personas y mercancías, y junto con ellos de vectores y patógenos, la única forma de prevenir la propagación de enfermedades como el dengue es evitar el establecimiento de los mosquitos que lo transmiten. Y para ello, el clima es un factor clave.

Sin embargo, para que una población de mosquitos se convierta en portadora, el virus debe llegar primero a las zonas donde esta establecida. Ahi es donde nuestros viajes por todo el mundo entran en escena.

El riesgo de que las personas podamos expandir la infección se debe, en parte, a que, aunque en algunos casos la enfermedad puede ser mortal, en gran parte de casos la infección puede ser asintomática.

Sin embargo, propagar una infección no es tan fácil, se requiere una combinación de factores: la presencia del virus, abundancia de mosquitos vectores, un clima propicio y un entorno en el que los mosquitos puedan prosperar: temperatura adecuada, lluvia y lugares para reproducirse. Toda una combinación, que se están alterando con el cambio climático.

El sur de Europa es una zona limite en la pueden llegar a darse estas complejas circunstancias, tal y como ya sucedió en Atenas en 1927 y en la isla portuguesa de Madeira en 2012, donde se produjeron grandes brotes de dengue.

El mosquito más potente a la hora de transmitir el virus del dengue es Aedes aegypti, una especie a punto de invadir las partes más meridionales de Europa. A lo que hay que sumar la presencia ya establecida del vector secundario del dengue, Aedes albopictus (mosquito tigre), en la región mediterránea.

Aunque actualmente la presencia en Europa del vector principal del dengue, el mosquito Aedes agypti, es prácticamente nula, ¿es posible que este insecto vuelva a establecerse en la geografia europea en un futuro próximo? ¿cómo afecta el clima actual y futuro a la transmisión del dengue a nivel global y en la región europea?

Para responder a estas preguntas, una investigadora de la Umeå University en Suecia ha desarrollado dos modelos matemáticos para calcular el potencial epidémico del dengue y la proliferación de Aedes agypti en todo el mundo, con especial atención en Europa.

Ralentizar el cambio climático es prevenir la expansión del dengue en Europa

Uno de los modelos describe la capacidad del vector para transmitir el dengue basándose en la temperatura y el rango de temperatura diurna (DTR). El segundo modelo describe la dinámica de las poblaciones del vector, basándose en el ciclo de vida de Aedes agypti. A partir de este modelo la autora estimó la abundancia del vector en base a factores como el clima y la población humana. La tasa de crecimiento de la población del vector se derivó como una condición umbral para estimar la posibilidad de invasión del vector a un nuevo lugar.

Los resultados del estudio muestran que la temperatura ambiental es un factor clave, tanto para la proliferación de los mosquitos como de la enfermedad, especialmente en una zona climática templada como Europa. Según la autora, si el cambio climático se mantiene dentro del marco del acuerdo de París, con un máximo de dos grados de calentamiento, el mosquito Aedes aegypti solo tendrá el potencial de propagarse en pequeñas regiones del sur de España, Portugal, Italia y Grecia.

Sin embargo, si el calentamiento global continúa más allá de los dos grados, se prevé que tendrá lugar una expansión dramática, de modo que partes del sur y el centro de Europa corren el riesgo de ser invadidas por este tipo de mosquitos y, como consecuencia, ser afectadas por epidemias de dengue. Esto afectaría a grandes partes de Francia, España, Italia, Portugal, Grecia y los Balcanes.

Según el estudio, actualmente, el sur de Europa está por encima del umbral de riesgo de epidemias de dengue, si hubieran suficientes vectores de la enfermedad. Aedes aegypti se encuentra actualmente en el límite de la invasión en el extremo sur de Europa. Sin embargo, para finales de este siglo, la invasión de Aedes aegypti podría llegar al norte de Europa si se mantiene el escenario climático actual.

Por lo tanto, el riesgo de transmisión del dengue y otras enfermedades infecciosas a la parte continental de Europa depende en gran medida de los esfuerzos humanos para mitigar el cambio climático.

 

Fuente: Climate Change, Dengue and Aedes Mosquitoes: Past Trends and Future Scenarios, Jing Liu-Helmersson