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La madera es un material fuerte y renovable con el que se construyen muchos elementos de nuestro día a día, desde muebles y el revestimiento de techos y suelos a la estructura completa de un edificio. La madera es un elemento resistente que, con el debido cuidado, puede durar toda una vida. Sin embargo no es infalible, y puede pudrirse y deteriorarse rápidamente si se instalan en ella hongos e insectos como carcomas o termitas.

Los hongos son muy frecuentes en zonas con mucha humedad, ya que el agua que se queda impregnada en la madera es vital para su nutrición. El hongo se instala y penetra a través de la madera y obtiene de esta los nutrientes que necesitan, degradándola poco a poco.

Los insectos como termitas y carcomas instalan dentro de la madera su propia comunidad, donde aumenta a medida que se reproducen. Estos insectos degradan la madera mientras la van perforando y la llenan de excrementos.

Cuando la madera sufre una plaga de hongos o de insectos esta se deteriora hasta perder su fuerza y utilidad, teniendo que ser reemplazada si esta plaga no se controla a tiempo.

Para frenar su avance y evitar su reaparición es vital realizar un profundo tratamiento que implica dos métodos; el primero de ellos, el método de impregnación, busca aplicar el producto de forma directa en la madera para erradicar las huellas visibles de hongos e insectos. El segundo, y esencial para el éxito del tratamiento, es el método de inyección, que consiste aplicar el producto en el interior de la madera para erradicar de raíz cualquier colonia que perjudique la estructura de la madera.

Este tratamiento es la única forma eficaz de eliminar el problema, y su carácter residual mantiene protegida la madera por un largo periodo de tiempo.