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Cuando se produce un brote de legionelosis, la rapidez en identificar la fuente exacta es clave para evitar nuevas infecciones. Y, para ello, es necesario obtener una concordancia completa de la bacteria Legionella encontrada en los pacientes, con los patógenos detectados en la instalación sospechosa. Una nueva tecnologia desarrollada en Alemania permite la tipificación de Legionella en humanos infectados, así como en agua y aire, en minutos.

 

Un número creciente de brotes de legionelosis en los últimos años nos alerta de que la Legionella es un desafío importante para la salud pública.

Y la rapidez de reacción frente a un posible brote de legionelosis es clave para minimizar el número de personas afectadas.

Nuevas tecnologías fiables y rápidas para la detección y tipificación del patógeno son bienvenidas, ya que nos pueden aportar información acerca del origen del brote en un tiempo mucho más breve que los métodos tradicionales de cultivo.

De forma similar a una prueba de paternidad, el origen de un brote de legionelosis se confirma cuando los gérmenes hallados en el agua, procedente de un sistema técnico susceptible de proliferación y dispersión de la bacteria Legionella, como por ejemplo aspersores, nebulizadores, torres de refrigeración o piscinas de hidromasaje, coinciden exactamente con los identificados en el paciente.

Sin embargo, este proceso implica a menudo a numerosos sistemas, que deben ser analizados y en los que se debe llevar a cabo una tipificación exacta y compleja de los patógenos, para la que el método por cultivo puede requerir de varios días a semanas.

Investigadores en la Universidad Técnica de Munich (Alemania) han desarrollado un test rápido, que logra el mismo resultado en aproximadamente 35  minutos.

Detección más rápida con anticuerpos

En la práctica clínica existe una prueba rápida con anticuerpos para la detección de la Legionella, que funciona identificando componentes de la bacteria en la orina de los pacientes. Sin embargo este test rápido sirve sólo como una primera indicación y no es adecuado para detectar la bacteria en el agua de los sistemas técnicos.

Por lo que el equipo de la Universidad de Munich, en el marco del proyecto “LegioTyper” financiado por el gobierno alemán, han desarrollado un chip que, no sólo detecta rápidamente la Legionella pneumophila sino que también identifica cuál de los aproximadamente 20 subtipos está presente.

Rápido, económico y versátil

El chip desarrollado utiliza una plataforma de análisis de microarrays (MCR). Utilizando 20 anticuerpos diferentes, el sistema aporta un análisis completo en poco más de media hora.

La detección simultánea a través de diferentes anticuerpos captadores en el mismo chip se consigue con la ayuda de un sistema químico automático de luminiscencia, que sigue cuatro pasos:

  • la inmobilización de anticuerpos captadores específicos sobre la superficie del chip
  • fijación de la Legionella a través de su pared celular, que contiene lipopolisacaridos
  • comprobación de las celulas bacterianas adheridas con un anticuerpo de detección
  • reacción de luminiscencia química

Las pruebas realizadas en pacientes pueden compararse con las pruebas ambientales, lo que permite una evaluación rápida del riesgo y, asimismo, descartar aquellos posibles focos de infección en los que los subtipos de Legionella no coincidan con los pacientes.

El sistema es además barato, por lo que los autores afirman que su bajo coste permite utilizar el chip en aplicaciones de un solo uso.

Esta nueva tecnología se puede implementar tanto para la higiene ambiental como para el diagnóstico clínico.

Además, en combinación con un segundo método, basado en el ADN, el sistema incluso puede distinguir entre células de Legionella muertas y vivas, lo que permite monitorizar el éxito de los tratamientos de desinfección.