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En Canarias, el parásito por excelencia que gana presencia durante el verano es sin lugar a dudas el mosquito. Este animal es de sangre fría, y necesita de un estímulo exterior, como es el calor, para acelerar su metabolismo y realizar sus acciones vitales. Es por ello que, a medida que van subiendo las temperaturas, los mosquitos aumentan su actividad y su presencia en nuestros espacios.

Los mosquitos requieren de agua para poder depositar y gestar sus larvas. Cualquier entorno con agua emposada, incluso una maceta con un poco de agua dentro, puede ser un lugar propicio para que aparezca un foco de mosquitos. Los mosquitos pueden aparecer en cualquier lugar del mundo, en especial en Canarias por la presencia de humedad en algunas zonas, que genera una situación de bochorno totalmente favorable para estos insectos.

La cercanía con el continente africano, y la migración de especies que produce el cambio climático, hace que tengamos que convivir con diversidad de especies de mosquitos, más allá del común; el más peligroso de todo es el mosquito tigre, que es capaz de transmitir enfermedades como el dengue y cuya mordedura provoca severas inflamaciones.

En la península, donde abundan los lagos y los ríos, hay una mayor presencia de la mosca negra. Su mordedura no sólo provoca reacciones molestas en la piel, sino que cada verano millares de personas tienen que ser atendidas por sufrir una picadura de este insecto.