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La biodiversidad de nuestras islas se compone de especies de animales y forestación únicas en el mundo, que con los años se han adaptado a las condiciones ambientales de nuestro archipiélago y hacen su supervivencia casi imposible en otros lugares. Sin embargo, el comercio de importación y exportación permite la entrada de especies invasoras que quitan terreno a nuestras especies autóctonas. Es el caso de la serpiente de California, un tipo de culebra que, si bien no es venenosa, lleva más de diez años atacando a las especies de la isla de Gran Canaria y está empezando a aparecer en la isla de Tenerife.

El principal afectado es la especie de lagartos Gallotia stehlini, que ha menguado su población de 400 ejemplares por hectáreas a menos de 40. Esta población es la presa favorita de las serpientes, de las que solo sobreviven los lagartos de mayor tamaño al no poder ser ingeridos con facilidad. El problema es que estos tienden a ser los lagartos más longevos, quienes ya no están capacitados para la reproducción y la regeneración de la especie.

La lucha contra esta especie es de vital importancia y es una de las prioridades del Cabildo de Gran Canaria. Esta especie de lagarto juega un papel vital en el ecosistema de la isla; la especie se alimentan de semillas que reparte por la isla y que sirve para garantizar la reproducción de la flora autóctona de la isla, además de que este lagarto se alimenta también de insectos, controlando de forma natural la población de plagas. Si el lagarto desaparece, no lo harán sólo las plantas que necesitan del lagarto para reproducirse, sino que también lo harán aquellas plantas y cosechas que ataquen las plagas cuando aumenten su población ante la falta de su depredador natural.

Las condiciones climáticas son propicias para que la serpiente se acomode en las islas al tener un clima similar al de su lugar de origen, la zona del norte de México y América del Norte. La especie no sólo se extiende dentro de Gran Canaria, donde cada cierto tiempo se localiza una nueva colonia en un rincón distinto de la isla, sino que también están empezando a aparecer ejemplares en otras islas canarias, como es el caso de Tenerife. De no frenar su avance, el ecosistema canario sufrirá un cambio radical en los próximos años.