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La primavera llegará este 20 de marzo, y con ella poco a poco abandonaremos el invierno y entraremos en los meses más cálidos del año, concluyendo así en junio con el verano y las temperaturas más altas del año.

El cambio de estación propiciará diversos cambios y fenómenos en nuestro entorno, como la presencia de lluvias en sus primeros meses, más horas de sol y un aumento de temperaturas. En nuestras islas además, dado al contraste tan alto de temperaturas entre entornos áridos y zonas frescas, la presencia de la humedad ayudará a condicionar este clima. Todo esto facilitará que algunas plagas comiencen a ganar notoriedad en nuestros entornos. Les contamos cuáles y a qué es debido.

Las cucarachas buscan constantemente el calor para poder sobrevivir y reproducirse. En los meses más fríos se resguardan en lugares cerrados donde mejor se concentra el calor (como el interior de alcantarillas o edificios). Ahora bien, con el aumento de temperaturas estos insectos comenzarán a hacerse más visibles.

Los mosquitos adultos no logran a sobrevivir en el invierno y sus huevos quedan en letargo hasta que, con las altas temperaturas, terminan de madurar. Al ser insectos que no tienen su propia temperatura corporal, los mosquitos se adaptan a la del ambiente, siendo más activos cuanto mayor sean las temperaturas. Por lo tanto ahora en primavera comenzarán a aumentar su actividad.

Finalmente, las lluvias de la primavera hacen que en espacios húmedos se concentren con mayor presencia las moscas. En zonas de la península como Madrid, la mosca negra es una plaga que se da tras épocas de lluvia y con la que hay que tener cuidado; su mordedura puede necesitar asistencia médica.

La primavera es la estación ideal para que estos insectos comiencen a buscar alimentos. Su presencia supone un riesgo sanitario, así que desde SERANCA recomendamos la prevención como primera opción.