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Consejos para cuidar de tus plantas en verano

Publicado el 2 mayo, 2016 , en Medio ambiente, Plagas, prevención

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Respecto al riego:

Calcula la frecuencia según la temperatura y sequedad del ambiente y en el caso de las macetas, también su tamaño, las más pequeñas requerirán un riego diario.

Para evitar quemaduras en las hojas y ayudar a que la tierra conserve más tiempo la humedad, riega a primera hora de la mañana o mejor al atardecer, pero nunca en las horas centrales del día.

Los riegos espaciados y profundos son más recomendables que los frecuentes y superficiales, porque permiten que las raíces se desarrollen en profundidad buscando la humedad de las capas profundas y acostumbran a las plantas a soportar un cierto grado de sequía que las hace más resistentes.

Evita regar con agua calcárea. Si el agua de tu ciudad contiene cal, échale un chorro de vinagre o déjala reposar durante la noche en un cubo al que habrás añadido un buen puñado de turba.

Respecto a los abonos:

El abono es un producto que contiene nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K) y sales minerales en proporción adecuada a las plantas. Es imprescindible para mantener la fertilidad de la tierra, especialmente en primavera y verano que es la época en que las plantas crecen más.

En los comercios especializados encontrarás distintos tipos y marcas. Para macetas son muy útiles los fertilizantes líquidos que se añaden cada quince o veinte días al agua de riego. No sobrepases nunca la dosis indicada porque quemarías la planta.

El agua de cocer huevos duros o verduras contiene muchos elementos minerales beneficiosos para las plantas.

No abones nunca una planta enferma y deja pasar un mes si se trata de una recién trasplantada.

Respecto a las flores de temporada:

Sustituye las flores de primavera por otras que te proporcionen color durante todo el verano como petunias, dalias, campánulas, claveles, geranios, alegrías, verbenas o zinnias. Colócalas según tamaño, las más altas siempre detrás.

En el caso de los bulbos, cuando las hojas se hayan secado, córtalas a ras del suelo. Deja enterrados narcisos, azucenas, azafrán, fritilarias y allium pero desentierra tulipanes y jacintos. Espera a que los bulbos pierdan toda la humedad, sacúdeles la tierra, y guárdalos envueltos en papel de periódico en un lugar oscuro y seco hasta la próxima temporada.